CEOs recurren cada vez más al coaching.

CEOs recurren cada vez más al coaching.

El coach en el mundo corporativo es la figura que años atrás se encuadraba bajo el rol de mentor y acompañaba, guiaba y aconsejaba al alto directivo de una empresa en el apuntalamiento y fortalecimiento de su liderazgo.

El trabajo entre el Coach y el CEO también puede definirse como una relación de enseñanza aprendizaje, o asemejarse a la de un entrenador y un deportista que trabajan juntos para mejorar la performance del competidor (el ejecutivo, en este caso).

A Gustavo Picolla, coach ejecutivo, le gusta definir su trabajo como el de un facilitador, y aclara que para ser coach de un CEO no es necesario tener conocimiento del negocio, sino lograr que el CEO sea mejor con su acompañamiento que sin su ayuda. Se trata de un espacio neutral y confidencial, de contención y conversación, del que se valen los altos directivos para desarrollar habilidades blandas y reforzar su liderazgo. Recurrir al asesoramiento de un coach fue tomando cada vez más relevancia.

El trabajo puede realizarse uno a uno (coach y CEO), o con el CEO y su equipo. El tiempo de duración del proceso se establece de antemano (6, 8, 10 encuentros o más) en función de los objetivos específicos que el cliente necesite abordar.

La mayor cantidad de consultas viene de parte de CEOs y altos directivos de compañías de sectores como energía, petróleo, farmacéutica, logística, minería y telecomunicaciones. Aunque en los últimos años esta práctica dejo de verse mayormente en el ámbito de empresas multinacionales y es cada vez más habitual entre pequeñas y medianas empresas.

A primera vista podría pensarse que los motivos de consulta de un alto directivo argentino son diferentes a los que pueden preocupar a su par en otras latitudes, por la inestabilidad, la crisis y los altos niveles de incertidumbre que caracterizan el clima de negocios local.

Sin embargo, para Rubén Figueiredo, profesor del IAE Business School, a los CEOs en todo el mundo les preocupan básicamente las mismas cosas, que pueden dividirse en dos grandes temas: y cómo generar un cambio en lo personal y cómo encarar una transformación organizacional.

«Cuando un jefe regional o la casa matriz señala alguna carencia el alto directivo llama a un coach para que lo ayude a mejorar en esa habilidad específica. Otro caso se da cuando hay que encarar una transformación en la organización y el coaching ayuda a identificar y accionar las palancas que hay que tomar para que esa organización mejore», ejemplifica.

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